Pobre girasol está desvelado, ha pasado la noche en vela, cabizbajo, a la intemperie, y todo, todo por ver salir al sol, en busca de su calor, de sus rayos.
Pobre girasol, todo lo que quiere es poder levantarse y abrazar al sol con cada uno de sus pétalos, levantar la mirada y ofrecerle una sonrisa.
Pobre girasol que sufre la indiferencia de la luna, gris fría, esa perla vanidosa quien le presume por las noches que ella siempre ve a su sol.
Pobre girasol, espera con ansias la llegada de las abejas para poder contarles con alegría cuanto ama al sol, cuanto lo espera y cuanto odia a las nubes que se ponen en su camino.
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