Pasan las horas que se convierten en días, pasan los días que han de ser semanas, el tiempo sigue implacable su paso, y tu sin seguir haciéndome caso.
El tiempo condena a mis sentidos que se apagan uno a uno; te dejo de ver; te dejo de escuchar; te dejo de sentir... y así sucesivamente hasta que el corazón deja de latir.
Te he buscado sin éxito en todas partes, y es en mis pensamientos el único lugar donde te veo; el corazón donde te siento, y su palpitar donde te escucho.
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